Alguna vez creí que había perdido
a mi ángel guardián,
aquel que cuidaba mis sueños
y alejaba la oscuridad.
El que solía en mi niñez
cuidarme como nadie más,
quien siempre supo tenderme su mano
para ayudarme a continuar.
[...]
Gracias por no dejarme caer
porque hoy sé
que no importa cuán sola esté
porque ahí está tu mano,
como en la niñez,
para alejar la oscuridad y juntos crecer.
Fragmento de una poesía que le escribí a mi hermano, gracias por estar siempre, y te quiero aunque te pelee tanto jajaja.